Peligros de la radiación electromagnética

¿Por qué protegerse de la radiación electromagnética?

Es importante que entiendas por qué es necesario que te protejas ante la radiación electromagnética. Las consecuencias para la salud de la contaminación electrónica ubicua que hay en nuestro entorno afectan a todos aquellos vivimos en el mundo moderno. A continuación encontrarás un breve resumen sobre todo lo que debes saber y más referencias por si quieres seguir leyendo y te interesa el tema.

Tú eres un ser electromagnético

Tu cuerpo utiliza señales eléctricas para cumplir todas las funciones vitales para la salud, desde los latidos del corazón y las ondas cerebrales hasta el crecimiento celular y las percepciones sensoriales. Las ondas eléctricas fluyen a través de todo el cuerpo, generando así una corriente eléctrica que se convierte en campos magnéticos fundamentales biológicamente. Por ello, tú mismo eres un ser electromagnético, y la medición de la radiación que hay en tu cuerpo así lo demuestra. La medicina moderna, de hecho, utiliza estas mediciones para un gran número de herramientas de diagnóstico, desde un electrocardiograma (ECG) hasta las imágenes por resonancia magnética (IRM).

Como ser electromagnético que eres, no es difícil de entender que la exposición a una fuente de radiación electromagnética potente y artificial puede afectar a tu funcionamiento fisiológico y, por tanto, a tu salud. El efecto de la radiación electromagnética en tu cuerpo depende de su frecuencia y potencia. La procedencia artificial de numerosos campos electromagnéticos (CEM) en la sociedad moderna contrasta con los campos de este tipo que podemos encontrar en la naturaleza, los cuales son fundamentales para numerosas funciones corporales, desde el ciclo del sueño al ritmo circadiano. Cómo la radiación electromagnética afecta a tu cuerpo depende de su frecuencia y potencia. La radiación electromagnética que encontramos en la naturaleza es muy sutil, con baja frecuencia y baja potencia. El problema surge de las fuentes de radiación electromagnética que hay en nuestro entorno moderno, cuyas frecuencia y potencia son mucho mayores.

La salud de tus células -algo que ahora ya sabemos que es absolutamente fundamental para tu salud general- también está relacionada con los campos electromagnéticos. Microcorrientes estrechas (con aproximadamente 60-70 microamperios) fluyen por tu cuerpo a través de vías organizadas y aseguran tu bienestar. Cualquier lesión o enfermedad -al igual que la radiación electromagnética- pueden perturbar o interrumpir este flujo de energía. «La falta de salud» a menudo tiene su origen en los trastornos a nivel celular que provocan la modificación de la corriente eléctrica celular. No puedes «notar» ni «ver» estos trastornos celulares, por lo que es normal no reconocer las consecuencias de los mismos. Sin embargo, tal y como se ha explicado anteriormente, tú mismoeres un ser electromagnético, y la exposición constante a radiación electromagnética artificial modifica el comportamiento celular y, por tanto, puede afectar a tu salud.

Y, por supuesto, el hecho de que la radiación electromagnética se use de forma terapéutica en la medicina tradicional de muchas maneras -desde las terapias de campo magnético hasta la terapia de estimulación magnética transcraneal por campos magnéticos pulsados (PEMF por sus siglas en inglés)- demuestra que, efectivamente, este tipo de radiación puede afectar al cuerpo humano, y así lo hace.

Investigación del Gobierno de Estados Unidos

Cómo funciona la protección contra la radiación electromagnética

Aquí te mostramos algunos ejemplos de estudios y/o declaraciones hechos por las instituciones gubernamentales de Estados Unidos con referencia a las consecuencias que la exposición a la radiación electromagnética tiene para la salud:

  • En un estudio dirigido por el Programa de toxicología nacional, que forma parte del Departamento de salud y servicios humanos de Estados Unidos, donde unas ratas fueron expuestas a radiación electromagnética derivada de los teléfonos móviles (900 MHz), se llegó a la conclusión de que había «Claras evidencias de que existe una relación con los tumores en los corazones de las ratas macho. Los tumores eran schwannomas malignos.» (Referencia aquí)
  • Otro estudio dirigido por el Programa de toxicología nacional para investigar el daño potencial que se produce en el ADN tras la exposición a radiación electromagnética demostró que «la exposición a la radiación de radiofrecuencias estaba íntimamente ligada a aumentos considerables de daños en el ADN en el córtex frontal del cerebro de ratas macho, en las células sanguíneas de ratas hembra, y el hipocampo de ratas machos.» (Referencia aquí)
  • El Centro internacional de investigaciones sobre el cáncer, un organismo de la Organización Mundial de la Salud de las Naciones Unidas, «ha clasificado los campos de radiofrecuencia electromagnética (CEM) como un posible agente cancerígeno para los humanos». (Referencia aquí)
  • El Instituto nacional de ciencia para la salud ambiental, un organismo gubernamental federal de Estados Unidos, en un informe de 1998 realizado con base en estudios de población concluyó «que los campos eléctricos y magnéticos alrededor de las líneas de electricidad, el cableado del hogar, los aparatos electrodomésticos y algunos usos industriales deberían considerarse como un «posible» agente cancerígeno para los seres humanos que se debe seguir investigando.» (Referencia aquí)
  • Ya en el año 1981 la NASA encargó un estudio llamado «Interacciones del campo electromagnético con el cuerpo humano: efectos observados y teorías», el cual concluyó que «Los campos electromagnéticos no ionizantes están relacionados con el cáncer en seres humanos de tres formas diferentes: las causas, los medios de detección y el tratamiento efectivo. Cabe esperar efectos tanto negativos como positivos de los campos electromagnéticos no ionizantes y es necesario adquirir un conocimiento mucho más amplio para poder categorizar y calificar adecuadamente las características de dichos campos.» (Referencia aquí)

Además de esta lista de estudios e investigaciones llevados a cabo por organizaciones gubernamentales, existe un gran número de trabajos que demuestran diversas consecuencias para la salud de la exposición a la radiación electromagnética, redactados por investigadores y científicos de universidades e instituciones de investigación de todo el mundo. Estos son algunos de ellos:

Por supuesto, también podrás encontrar estudios que no demuestran consecuencia negativa alguna para la salud derivada de la exposición a la radiación electromagnética. Hay muchas variables que afectan a los resultados, puesto que se trata de un problema de estudio muy complejo. Tú mismo tienes que evaluar las fuentes y los resultados de investigación y su preponderancia que respaldan a cada posición y decidir libremente.

Por qué la regulación gubernamental se queda corta

Quizá te pueda sorprender que el Gobierno no cree regulaciones más estrictas para protegernos contra la exposición a la radiación electromagnética y sus potenciales consecuencias negativas para la salud. La primera razón es que los legisladores tienden a concentrarse en cuestiones muy limitadas con respecto a la radiación electromagnética y la salud. La normativa relacionada con la radiación electromagnética solo tiene en consideración los efectos térmicos (relacionados con el calor) de la radiación no ionizante (como la que se usa en la corriente eléctrica de tu hogar, tu teléfono móvil, tu rúter wifi, etc.) y asume que esta no causa el nivel de calor suficiente para dañar tus células y, por tanto, se considera como segura.

Hay varios problemas derivados de este enfoque:

  • Ignora los efectos no térmicos de la radiación electromagnética, y hay innumerables estudios científicos que, consecuentemente, demuestran que hay un gran número de consecuencias nocivas para la salud no relacionadas con el calor y que también se derivan de la exposición a este tipo de radiación (ver la lista de páginas web que hay a continuación)
  • Se basan en estudios a corto plazo, realizados en un laboratorio con un único tipo de radiación electromagnética por vez. Se ignora deliberadamente el efecto acumulado de la exposición a diferentes fuentes de radiación electromagnética durante un largo período de tiempo, que es en realidad la situación que vivimos hoy en día. Y, de nuevo, hay muchísimos estudios que demuestran que la exposición prolongada a altos niveles de radiación electromagnética como los que encontramos en nuestro entorno moderno sí que afecta directamente a nuestra salud.
  • Se basan en creencias poco realistas sobre el uso de los dispositivos que emiten radiación electromagnética. La más notable de todas ellas es la prueba realizada por la Comisión federal de comunicaciones de Estados Unidos para determinar la seguridad de un teléfono móvil, la cual se basa en el calor que emite un teléfono sujetado a 5 mm de la cabeza de un maniquí durante 6 minutos. Obviamente, la mayoría de nosotros utilizamos un teléfono móvil durante más de 6 minutos, y lo normal es que nos lo apoyemos sobre la cabeza o lo llevemos en el bolsillo. Si te fijas en el pequeño aviso que viene con tu teléfono móvil cuando lo compras, normalmente se recomienda mantener el dispositivo a una distancia de entre 5 y 15 mm de tu cabeza cuando lo uses; muy poca gente lo sabe o lo hace.
  • Normalmente se basan en el tamaño y el peso de un hombre adulto. Las mujeres tienen cuerpos más pequeños, por lo que el impacto sería en este caso mucho mayor, y los niños -cuyos cuerpos todavía se están desarrollando- por supuesto son todavía más sensibles a las alteraciones celulares y a otras consecuencias de la exposición a la radiación electromagnética.

Un funcionario de la Agencia de protección ambiental de Estados Unidos admitió en una carta en el año 2002 que «La directiva sobre la exposición de la Comisión federal de comunicaciones solo considera la protección necesaria para los efectos que surgen de un mecanismo térmico, pero no de todos los posibles mecanismos. Por ello, la generalización que hacen muchos de que estas directrices protegen a los seres humanos de los daños provocados por cualquiera o por todos los mecanismos no está justificada.» (Referencia aquí)

En realidad, sí que hay algunos países que han reconocido los riesgos potenciales de la exposición a la radiación electromagnética y que han aprobado ciertas normas para reducirla. En la Unión Europea, las directrices sobre la exposición a campos eléctricos es la mitad de las que hay en Estados Unidos y, con respecto a los campos magnéticos, son casi un 90 % menos. En Chile y Nueva Zelanda, hay límites para la instalación de torres de telefonía cerca de colegios. En Francia, tanto particulares como comunidades pueden luchar contra la instalación de torres de telefonía cerca de sus hogares o de colegios; y en Estados Unidos, sin embargo, es ilegal luchar contra la instalación de este tipo de torres (gracias a los esfuerzos de las grandes corporaciones de la poderosa industria de las telecomunicaciones). De hecho, ¡en Estados Unidos no es nada raro encontrar torres de telefonía instaladas en el tejado o en las paredes de una escuela!

La cosa es incluso peor, ya que ahora vemos cómo se está introduciendo la tecnología móvil 5G en la Unión Europea. Mientras que ya se han documentado un gran número de consecuencias para la salud derivadas de la radiación electromagnética emitida por las pocas torres que todavía quedan en las ciudades y que emiten las antiguas tecnologías 3G y 4G (referencia aquí), el 5G libera radiación electromagnética a una frecuencia mucho más alta a través de las numerosas pequeñas antenas que se encuentran repartidas a pequeños intervalos a lo largo de cada calle. Puedes encontrar una buena revisión sobre las preocupaciones para la salud derivadas por el 5G aquí.

Conclusión

El Dr. Robert Becker resumió la situación a la perfección. Este fue uno de los pioneros en dedicar su carrera científica a estudiar la base electromagnética del cuerpo humano, y también es el autor del libro «El cuerpo eléctrico». Escribió este resumen en el capítulo en el que avisaba sobre los peligros de la radiación electromagnética al final del libro, después de revisar la investigación de toda su vida y que le llevó a la conclusión de que, en realidad, somos seres electromagnéticos. Y que no se nos olvide que lo escribió en 1985, antes incluso de que se inventaran los teléfonos móviles y el wifi. Esta es una clara indicación de que los peligros de la radiación electromagnética se aplican incluso a las frecuencias electromagnéticas más convencionales:

«La activación subliminal de la respuesta al estrés es uno de los efectos más importantes de la radiación electromagnética y de la radiación no ionizante sobre nuestras vidas, pero está muy lejos de ser el único. Estas energías extrañas producen cambios en prácticamente todas las funciones vitales que se han estudiado hasta el momento. Muchas de estas alteraciones se relacionan con el estrés, pero si son el resultado o, simplemente una consecuencia más, de la reacción adrenocortical es tan irrelevante en este punto de nuestro conocimiento como la pregunta de si fue antes el huevo o la gallina. Los datos más preocupantes provienen de los estudios de los sistemas que integran otras funciones corporales: los sistemas nervioso, cardiovascular, endocrino y de control del crecimiento, etc.

La mayoría de los problemas proviene de frecuencias extremadamente bajas, pero las frecuencias altas tienen exactamente los mismos efectos si se pulsan o modulan en la frecuencia ultrabaja. Este caso es muy común, puesto que las ondas de radio o microondas se deben modular para transmitir información. Esto se consigue interrumpiendo el haz para formar pulsos o modulando la frecuencia o amplitud (tamaño) de las ondas. Además, nuestro entorno hoy en día es como una barrita de regaliz de señales que se entrecruzan entre sí y en la cual siempre existe la posibilidad de crear efectos sinérgicos o de «crear» nuevas señales a una frecuencia ultrabaja desde los patrones de interferencia entre dos frecuencias más altas. Por ello, los experimentos en los que las células o los organismos se exponen a una única frecuencia sin modular, aunque a veces pueden llegar a ser útiles, carecen de valor alguno fuera del laboratorio. De hecho, la mayoría están realizados por investigadores cuyo único fin es ser capaces de decir: «Lo ves, no hay motivo para alarmarse.»

Si todavía no estás completamente convencido, te recomendamos que revises alguno de los muchos estudios que documentan las consecuencias negativas para la salud de la exposición a la radiación electromagnética. Debería ser obvio que el altísimo número de estudios de tantos países diferentes y de instituciones de investigación sumamente reconocidas que demuestran sus diferentes consecuencias negativas en detrimento de la salud es suficiente para que empecemos a considerar esta cuestión con la importancia que requiere. A continuación te ofrecemos algunos recursos para que puedas aprender más sobre la radiación electromagnética y tu salud:

Páginas web

Vídeos

Libros